Somos un grupo de fanáticos investigadores, agrupamos las piezas sueltas de una serie de misterios que han conmovido a nuestra localidad. Nuestro propósito es desvelar lo que ha permanecido oculto, seguir las huellas que otros han dejado de lado y establecer una conexión clara entre los hechos, los relatos y la realidad.
Cada situación aquí registrada representa una narrativa interrumpida, una falta que clama por respuestas. A través de documentos, estudios, entrevistas y recreaciones, aspiramos a entender lo que verdaderamente está ocurriendo y el motivo por el cual estos sucesos persisten.
Este sitio no solo proporciona información: también investiga. Te damos la bienvenida a indagar, cuestionar y contribuir. La verdad está disponible, pero solo podrá aparecer si continuamos buscando. Aquí arranca el camino hacia las respuestas.
Mariana Ríos Tuta, conocida como Maturi, una joven de 20 años que vive en Armenia, Quindío, estudiaba diseño mientras buscaba inspiración en cada rincón de la ciudad. Entre clases y proyectos, decidió comenzar a transmitir en Twitch como un pasatiempo.
Poco a poco, su actividad en la plataforma hizo que conectara con un público. Cada stream combinaba diseño, temas espontáneos y momentos impactantes; sin darse cuenta construyó un espacio donde podía expresarse, crecer y demostrar que desde Armenia también se pueden hacer cosas grandes.
Mariana Ríos Tuta — 2025
Daniel Mejía, un joven de 23 años, conocido en redes sociales como Eddie, es un creador de contenido colombiano que hace videos y transmisiones en vivo en plataformas como YouTube y Twitch, donde combina videojuegos con momentos de IRL recorridos por las calles de Armenia.
Su enfoque se basa en conectar con la audiencia mediante experiencias cotidianas, humor y espontaneidad. Gracias a su energía y constancia, ha construido una comunidad que sigue su trabajo y evolución. Su presencia sigue creciendo cada día.
Daniel Mejía — 2025
En la tarde del 3 de noviembre, lo que comenzaba como una sesión de streaming casual entre la popular influencer Mariana Ríos y su amigo Eddie se convirtió en una escena de terror que paralizó a miles de espectadores en vivo. Maturi, conocida por sus transmisiones de IRL en Twitch, había iniciado el directo alrededor de las 3:00 p.m. desde su barrio en Armenia. Planeaban asistir a la discoteca Tutaina en Pereira, atrayendo a más de 5.000 usuarios. La calma se quebró cuando un individuo encapuchado irrumpió la transmisión, desatando un ataque violento.
El ataque, que duró solo segundos, se propagó rápidamente por redes sociales. El agresor, armado con un objeto contundente, entró al cuadro de la cámara mientras Maturi y Eddie intentaban huir. En un clip de 15 segundos difundido en X y Reddit —antes de ser eliminado— se escucha a Maturi gritar de dolor mientras Eddie es golpeado. Testigos reportaron haber visto a un sujeto vestido de negro y encapuchado. Las autoridades creen que actuó solo, aunque su identidad sigue sin conocerse.
La respuesta fue caótica: miles de seguidores saturaron las líneas de emergencia. La Policía llegó en menos de 30 minutos, alertada por el mismo chat en vivo. El sector fue acordonado como escena del crimen. "Encontramos indicios de un secuestro o peor, pero no hay rastro de las víctimas", declaró el Mayor General William Salamanca. En redes, la comunidad lanzó vigilias digitales y campañas bajo el hashtag #JusticiaParaMaturi.
La búsqueda de Mariana Ríos y Eddie se intensificó: equipos de rescate inspeccionan zonas periféricas y analistas revisan cámaras en un radio de 10 kilómetros. La familia de Mariana ha rogado por información, describiendo el silencio como "una agonía interminable". No se han encontrado restos biológicos ni evidencia física, alimentando sospechas de secuestro con fines de extorsión o un ajuste de cuentas.
El caso ha evidenciado la vulnerabilidad de los creadores de contenido, motivando debates en el Congreso sobre protocolos de emergencia para transmisiones en vivo. La Fiscalía General lidera la investigación con apoyo de expertos en ciberseguridad, incluso rastreando pistas en la dark web. "No descansaremos hasta dar cierre a esta tragedia", declaró la Procuraduría General.
Mientras la incertidumbre persiste, el legado de Maturi y Eddie continúa. Las donaciones han superado los 5.000.000 de pesos en fondos de apoyo a víctimas, un recordatorio sombrío de cómo la fama digital puede transformarse en peligro real en cuestión de segundos.
En medio de la creciente presión pública y el despliegue mediático alrededor del caso, el mayor general William Salamanca asumió la dirección de la investigación. Salamanca se convirtió en la figura central del operativo, su llegada al equipo investigador reforzó el mensaje de que el caso será abordado con total rigurosidad y que ninguna evidencia, por mínima que sea, quedará fuera del análisis.
La forma en que estaban dispuestas las pertenencias de las víctimas, casi como si alguien los hubiera dejado deliberadamente, despertó sospechas inmediatas entre la gente.
Ubicación: Barrio La Patria, Calle 23. Cancha la Patria.
Descripción: Encontradas en el suelo del guadual a 25 metros de la cancha la Patria, con restos de sangre en el marco izquierdo.
Ubicación: Barrio La Patria, Calle 23. Cancha la Patria.
Descripción: Encontradas en el suelo del guadual a 25 metros de la cancha la Patria, con restos de sangre en el marco izquierdo.
Ubicación: Barrio Universal, Manzana 11. Lugar de los hechos.
Descripción: Prenda negra con capucha, manchas de tierra. Aparecido 2 días después del incidente, a 7 metros del punto del ataque.
Ubicación: Barrio Universal, Manzana 11. Lugar de los hechos.
Descripción: Prenda negra con capucha, manchas de tierra. Aparecido 2 días después del incidente, a 7 metros del punto del ataque.
Ubicación: Barrio Universal, Manzana 11. Lugar de los hechos.
Descripción: Máscara roja y dorada. Hallada 3 días después sin huellas dactilares identificables.
Ubicación: Barrio Universal, Manzana 11. Lugar de los hechos.
Descripción: Máscara roja y dorada. Hallada 3 días después sin huellas dactilares identificables.
Lo más perturbador no fueron los hallazgos de las pertenencias de las víctimas, sino lo que el presunto agresor parecía haber dejado atrás. A escasos pasos, los agentes encontraron una máscara, similar a la vista en el clip del stream. Su presencia, tan cercana y tan silenciosa, abrió una nueva grieta en el caso: ¿fue una huida apresurada… o un mensaje calculado?
La desaparición de las víctimas y la incertidumbre sobre su paradero elevaron el caso hasta las más altas esferas del Gobierno. Ante la presión pública y el llamado de las familias, el presidente de Colombia, Gustavo Petro Urrego, se pronunció a través de X, reafirmando el compromiso del Estado con la búsqueda y la memoria de quienes hoy siguen sin aparecer.
Oficiales de la Policía Nacional de Colombia, mi nombre es
Arles Ríos Mayorga, soy el padre de Mariana Ríos Tuta.
Quiero dejar claro todo lo que sabemos hasta ahora.
Mi hija salió de la casa el 3 de noviembre hacia el mediodía.
Me dijo que iba a transmitir un rato en Twitch y después se encontraría con su amigo
Daniel, o bueno, Eddie. No había señal de que algo fuera a salir mal;
estaba tranquila, de buen ánimo, incluso me comentó que tenían planes de ir a la
discoteca Tutaina después.
A eso de las tres y media recibí una llamada de un vecino avisándome que algo
grave estaba pasando en el directo. Entré al stream de inmediato y pude ver apenas unos segundos
antes de que se cortara: alguien encapuchado y armado estaba con ellos. No pude
distinguir el rostro del agresor, pero su complexión y ropa coincidían con lo descrito por los
testigos del barrio.
Nosotros no hemos recibido ningún tipo de llamada, mensaje o exigencia posterior al ataque.
No tenemos conocimiento de amenazas previas ni de conflictos que pudieran haber
llevado a esto. Mariana no mencionó nada fuera de lo normal en los días anteriores.
Oficiales de la Policía Nacional de Colombia, mi nombre es
Arles Ríos Mayorga, soy el padre de Mariana Ríos Tuta.
Quiero dejar claro todo lo que sabemos hasta ahora.
Mi hija salió de la casa el 3 de noviembre hacia el mediodía.
Me dijo que iba a transmitir un rato en Twitch y después se encontraría con su amigo
Daniel, o bueno, Eddie. No había señal de que algo fuera a salir mal;
estaba tranquila, de buen ánimo, incluso me comentó que tenían planes de ir a la
discoteca Tutaina después.
A eso de las tres y media recibí una llamada de un vecino avisándome que algo
grave estaba pasando en el directo. Entré al stream de inmediato y pude ver apenas unos segundos
antes de que se cortara: alguien encapuchado y armado estaba con ellos. No pude
distinguir el rostro del agresor, pero su complexión y ropa coincidían con lo descrito por los
testigos del barrio.
Nosotros no hemos recibido ningún tipo de llamada, mensaje o exigencia posterior al ataque.
No tenemos conocimiento de amenazas previas ni de conflictos que pudieran haber
llevado a esto. Mariana no mencionó nada fuera de lo normal en los días anteriores.
Yo… yo solo quiero que mi hija aparezca. Mi nombre es Yenny Tuta.
Mariana salió ese día como siempre: con su sonrisa, con sus planes, con esa energía tan de ella.
Me dijo que no demoraba, que solo iba a transmitir un rato y que luego saldría con Eddie.
Cuando todo pasó, yo no entendía. Me llamaron diciendo que algo había ocurrido en el stream.
Cuando entré al video y escuché sus gritos, me asusté demasiado.
Mariana nunca habló de problemas, nunca dijo que alguien la estuviera siguiendo o que
sintiera miedo. Ella era una niña noble, muy trabajadora, dedicada al diseño, soñadora.
No merecía que nadie le hiciera daño.
Les pido que sigan buscándola, por favor. Nosotros no vamos a descansar.
Cada minuto que pasa es una tortura para nosotros como familia.
Yo… yo solo quiero que mi hija aparezca. Mi nombre es Yenny Tuta.
Mariana salió ese día como siempre: con su sonrisa, con sus planes, con esa energía tan de ella.
Me dijo que no demoraba, que solo iba a transmitir un rato y que luego saldría con Eddie.
Cuando todo pasó, yo no entendía. Me llamaron diciendo que algo había ocurrido en el stream.
Cuando entré al video y escuché sus gritos, me asusté demasiado.
Mariana nunca habló de problemas, nunca dijo que alguien la estuviera siguiendo o que
sintiera miedo. Ella era una niña noble, muy trabajadora, dedicada al diseño, soñadora.
No merecía que nadie le hiciera daño.
Les pido que sigan buscándola, por favor. Nosotros no vamos a descansar.
Cada minuto que pasa es una tortura para nosotros como familia.
Prefiero que no publiquen mi nombre, por favor. Vivo a menos de media cuadra del sitio donde
estaban transmitiendo la joven Mariana y su amigo. No quiero problemas, pero sí quiero que sepan
lo que escuché y vi ese día.
Eran más o menos las tres y diez, tres y quince de la tarde. Yo estaba en la sala, cerca de la ventana,
cuando escuché primero un grito ahogado, como de susto, no de pelea. Sonó a una muchacha.
Segundos después se escucharon pasos corriendo y un golpe fuerte, como si algo hubiera sido
lanzado contra una pared o el piso.
No me atreví a salir de inmediato porque se escuchó otro ruido fuerte, pero esta vez más seco,
como un impacto directo. Luego escuché a la muchacha quejarse, como si no pudiera respirar bien.
Fue un sonido corto, pero muy claro.
A los treinta segundos, más o menos, vi pasar por la esquina a un hombre vestido completamente de negro,
con sudadera y capucha. Llevaba algo en la mano izquierda, no sé qué era. No pude verle la cara,
pero caminaba rápido, como si ya supiera exactamente hacia dónde ir.
Yo ya iba a llamar a emergencias cuando empezaron a sonar muchos teléfonos al mismo tiempo; supongo
que era la alarma de la gente que estaba viendo la transmisión en vivo en Twitch.
Estoy dispuesto a colaborar en lo que necesiten, pero pido que mi identidad quede totalmente protegida.
Desde ese día he estado intranquilo, no duermo bien, y cada vez que cae la tarde siento ese
silencio extraño que quedó después de los gritos. Ojalá encuentren a Mariana y a su amigo.
Nadie merece vivir algo así.
Prefiero que no publiquen mi nombre, por favor. Vivo a menos de media cuadra del sitio donde
estaban transmitiendo la joven Mariana y su amigo. No quiero problemas, pero sí quiero que sepan
lo que escuché y vi ese día.
Eran más o menos las tres y diez, tres y quince de la tarde. Yo estaba en la sala, cerca de la ventana,
cuando escuché primero un grito ahogado, como de susto, no de pelea. Sonó a una muchacha.
Segundos después se escucharon pasos corriendo y un golpe fuerte, como si algo hubiera sido
lanzado contra una pared o el piso.
No me atreví a salir de inmediato porque se escuchó otro ruido fuerte, pero esta vez más seco,
como un impacto directo. Luego escuché a la muchacha quejarse, como si no pudiera respirar bien.
Fue un sonido corto, pero muy claro.
A los treinta segundos, más o menos, vi pasar por la esquina a un hombre vestido completamente de negro,
con sudadera y capucha. Llevaba algo en la mano izquierda, no sé qué era. No pude verle la cara,
pero caminaba rápido, como si ya supiera exactamente hacia dónde ir.
Yo ya iba a llamar a emergencias cuando empezaron a sonar muchos teléfonos al mismo tiempo; supongo
que era la alarma de la gente que estaba viendo la transmisión en vivo en Twitch.
Estoy dispuesto a colaborar en lo que necesiten, pero pido que mi identidad quede totalmente protegida.
Desde ese día he estado intranquilo, no duermo bien, y cada vez que cae la tarde siento ese
silencio extraño que quedó después de los gritos. Ojalá encuentren a Mariana y a su amigo.
Nadie merece vivir algo así.
Editor
Brandon Stiven Villada Murillo
Periodistas
Daniel Isaac Mejía Parada
Mariana Ríos Tuta